Balius y los Amigos de Durruti
por Pepe GutiÈrrez

De una manera u otra, la existencia de una profunda revoluciÛn social en la crisis espaÒola de los aÒos treinta, y m·s concretamente entre las jornadas de julio de 1936 hasta mayo de 1937, ha sido ocultada, minimizada, cuando no abiertamente deformada. Durante los aÒos m·s oscuros de la dictadura, cuando en el campo antifranquista, se pensaba que lo fundamental pasaba por reivindicar la legitimidad republicana, historiadores como Hugh Thomas, Grabiel Jackson, o Manuel TuÒÛn de Lara, entre otros, hacÌan pasar el meridiano de la guerra por el antifascismo, dentro del cual la revoluciÛn era un hecho sin relevancia. Este esquema tenÌa la virtud de oponer las democracias victoriosas en la II Guerra Mundial contra un rÈgimen que tambiÈn formÛ parte del Eje, por m·s que las secuelas de la guerra y la actuaciÛn de los ìmaquisî hicieron aconsejable limitar su intervenciÛn a la DivisiÛn Azul que, con el lema ìRusia es culpableî, sirviÛ bajo las Ûrdenes del mando militar nazi.
No obstante, el creciente descrÈdito del estalinismo, la potencia de aportaciones literarias como de la Orwell, asÌ como la labor de historiadores crÌticos como Pierre BrouÈ-Emile TÈmine, JosÈ Peirats, Burnett Bolloten, o Carlos Mî Rama, establecieron unas nuevas coordenadas...Este visiÛn serÌa ulteriormente ampliada con trabajos sobre las colectivizaciones, los acontecimientos de mayo del 37, el asesinato de Andreu Nin, y un largo etcÈtera que tendrÌa su correspondencia fÌlmica m·s popular en la pelÌcula Tierra y Libertad.
Cuando se estrenÛ la pelÌcula de Loach un nuevo meridiano historiogr·fico habÌa borrado otra vez la revoluciÛn de un nuevo enfoque, el determinado por las exigencias de una nueva historia oficial que tenÌa como centro la razÛn de Estado de la monarquÌa constitucional y el llamado ìPacto entre caballerosî, constituido por un punto medio en el que los extremos ñel franquismo, la revoluciÛn- aparecÌan como culpables de una historia que no habÌa que dejar en manos de la gente y de los ìamateursî, sino de los especialistas debidamente homologados. Esto explica que ya en el prÛlogo de su importante obra (*), Miquel AmorÛs abra fuego contra los historiadores revisionistas, para los que ìla lucha social es siempre un problema de personas, como de mucho de ìvanguardiaî, nunca de clasesî. Para ellos, ìLas masas no existen, sÛlo los lÌderes que las representan. Las masas sin jefes no son masas, sino grupos ìincontroladosî. Y por lo tanto, en el 1936 nunca hubo una revoluciÛn, ni revolucionarios, simplemente una conspiraciÛn contra las autoridadesî.
El lector encontrar· una viva muestra de esta historia revisionista en obras como la de Antonio Elorza y Marta Bizcarrondo Queridos camaradas (Planeta, BCN, 1999) o la de AndrÈs Trapiello, Las armas y las letras (PenÌnsula, Barcelona, 2002) pero sobre todo en el tribunalismo historicista, en artÌculos de especialistas como Santos Juli·, del que el autor de estas lÌneas recuerda uno memorable en el que exoneraba de toda responsabilidad en la victoria franquista a las democracias occidentales porque la guerra fue ìcosa nuestraî. AmorÛs considera que la historia es algo demasiado serio para dejarla en manos de los historiadores, y nos ofrece una aportaciÛn que alumbra sobre un episodio central de la conciencia crÌtica ñmayo de 37, fecha de la primera revoluciÛn antiburocr·tica-, y sobre todo sobre su colectivo m·s representativo, el de Los Amigos de Durruti, cuya analogÌa con la izquierda radical francesa opuesta al Termidor no son pocas...
Con su trabajo, Miquel AmorÛs entra de pleno en la polÈmica, asÌ queda patente en un tÌtulo escogido con connotaciones muy precisas. Cuando habla de una revoluciÛn traicionada, lo est· haciendo obviamente al estalinismo y la socialdemocracia, pero tambiÈn a la plana mayor de la CNT-FAI ministerialista, en tanto que las crÌticas al POUM van m·s orientada a sus errores y dudas. AmorÛs no esconde su opciÛn por las barricadas, ni su afinidad con Jaume Balius, portavoz del grupo de afinidad que tomo el referente Durruti, no por haber formado parte de sus amistades, sino por resultar un sÌmbolo inequÌvoco de la revoluciÛn, un nombre que el pueblo anÛnimo, los de abajo tenÌan como un revolucionario que no se habÌa replegado a la polÌtica de los despachos. Desde este punto de vista, claramente apasionado, AmorÛs trata de restituir para la historia viva un retrato que hasta ahora habÌa permanecido oculto o incompleto. P·gina tras p·gina, muestra como Los Amigos de Durruti no era una planta extraÒa en la CNT, donde hubo corrientes muy diversas, y se expresaron contradicciones de todo tipo. Eran militantes anÛnimos en su mayorÌa, o muy poco conocidos con excepciÛn de Balius y Lliberto Callejas, pero que se habÌan agrupado sobre la base de un creciente disenso contra el gubernamentalismo.
Lo que hicieron Los Amigos de Durruti fue ejercer su derecho a la crÌtica, y denunciaron acontecimientos y actitudes contrarias a la revoluciÛn que se predicaba. Eran los crÌticos de la ìnomenklaturaî confederal, los que expresaron el malestar del pueblo que veÌa como crecÌan los privilegios por todas partes. Desde este punto de vista, los acontecimientos de mayo del 37 fueron la continuaciÛn de las jornadas de julio, representaban el mismo espÌritu, solo que en una situaciÛn de doble adversidad, ya no se trataba solo de la contrarrevoluciÛn fascista, sino tambiÈn de una Rep?blica que ahogaba la revoluciÛn para atenerse al guiÛn de las normas de unas potencias democr·ticas que en los hechos, no la reconocÌan... AmorÛs dedica buena parte de su trabajo a reconstruir la vida y el pensamiento de Jaume Balius (Barcelona, 1904-HyÈres, Francia, 1980), el mÌtico intelectual de "Los amigos de Durruti".
Hijo de un corredor de comercio, Balius estudiÛ primero con los jesuitas de Caspe, y despuÈs, en diversos colegios privados. ComenzÛ a estudiar medicina en 1920-1921, pero una enfermedad venÈrea le impidiÛ continuar. En 1922 se afiliÛ al AcciÛ Catalana, y toma parte en las manifestaciones catalanista de 1923, siguiendo los pasos de Francecs Maci·. En 1925 fue uno de los firmantes del manifiesto catalanista de Bandera Negra, siendo encarcelado por su participaciÛn en el complot del Garraf. Evoluciona hacia el anarquismo en el que acabar· integr·ndose ya entrada la Rep?blica. En un artÌculo escritor en "defensa propia", para responder a lo que en contra suya se llegÛ a decir durante los acontecimientos de mayo del 37 en Barcelona, escribe: "Procedo de una familia burguesa(Ö). Y a travÈs de la sala de direcciÛn de los hospitales, de las c·rceles y del destierro ha ido superando mi procedencia hasta llegar a identificarme en absoluto con el proletariado".
Aunque Proudommeaux afirma que Balius no se hizo anarquista hasta la crisis de 1934, al parecer fue introducido en los medios libertarios por Lliberto Calleja alrededor de 1932. AmorÛs tambiÈn revaloriza a Èste, considerado normalmente como un personaje bohemio y de segunda fila en la CNT. El propio Balius asegura en el citado artÌculo: "A la vuelta del exilio de tierras francesas en la Època de Primo de Rivera, combatÌ a la Generalitat en un instante en el que podÌa enchufarme y desde entonces defiendo a la CNT y a la FAIÖ" Una par·lisis le obliga a quedarse en la retaguardia, en Barcelona, donde publicar· El Amigo del Pueblo, Ûrgano de "Los amigos de Durruti", enfrentados a la direcciÛn oficial anarcosindicalista. Este grupo, del que Balius ser· subsecretario, discrepa de su organizaciÛn y se aproxi¨ma en buena medida a las posiciones del POUM y sobre todo del grupo trotskysta con el que mantendr· algunos contactos. Denuncia el proceso antirrevoluci¨onario en el campo republicano, vincula estrechamente la guerra con la profundizaciÛn revolucionaria y propugna la instauraciÛn de un nuevo poder revolucionario que desplace a los partidos burgueses y a los "marxistas oficiales".
En sus soflamas, Balius y los dem·s utilizan el lenguaje inflamado de los sans-culottes, de hecho el modelo de adopciÛn de Durruti es muy semejante al que utilizaron los ìenr‚gesî con Marat y El Amigo del Pueblo, y habrÌa mucho que hablar de su puritanismo revolucionario, propio de quienes creen que est·n asistiendo a una ìtraiciÛnî, pero que carecen de capacidad para desarrollar una alternativa que restituya el curso iniciado en las jornadas de julio. Hay mucha desesperaciÛn en esta izquierda irreductible, la misma que se percibe en personalidades y grupos que perciben el desastre de una guerra que se estaba perdiendo por la ?nica parte que la podÌa ganar, por donde la ganaron otras revoluciones desde Cromwell hasta el Vietnam pasando por la revoluciÛn francesa, por Toussaint L¥Ouverture, o por Cuba o Argelia, o sea colocando la liberaciÛn social y la guerra revolucionaria como mÈtodo. La ìRep?blicaî que saliÛ de las jornadas de julio fue derrotada por una ìnormalizaciÛnî que reprimiÛ su espÌritu revolucionario en aras de una colaboraciÛn con las democracias occidentales que ni siquiera le entregaron las armas ya pagadas. En cuanto a la URSS, toda las investigaciones conducen a la misma constataciÛn, a Stalin le preocupÛ, primero, que no hubiera socialismo en ning?n otro paÌs (porque de esta manera se verÌa que en la URSS el socialismo ya estaba enterrado), y segundo, sacar sus propios beneficios.
Aunque el escenario del libro est· ocupado principalmente por Balius y sus compaÒeros, AmorÛs no descuida la parte que le corresponde al POUM, y por extensiÛn, a los partidarios de la IV Internacional. El POUM no tuvo, ni de lejos, el mismo grado de responsabilidad, ni en el curso de la revoluciÛn, ni en el compromiso gubernamental, el apartado m·s controvertido de su actuaciÛn. Con todas las contradicciones (y errores) que se quieran, sus lÌderes no actuaron de apagafuegos, sino que buscaron una salida revolucionaria buscando acuerdos con la CNT-FAI. Cuando esta tocÛ a retirada, consideraron que no podÌan proseguir por su cuenta en las barricadas. Por lo mismo, tampoco apareciÛ una reacciÛn espont·nea por sus bases. El destino del POUM es de todos conocido, y el lector puede encontrar una rica bibliografÌa, a la que ahora hay que aÒadir esta aportaciÛn desde el inquieto flanco libertario. Con este libro, Virus se afianza como una editorial en cuyos cat·logos se encuentra las pistas de una nueva historia libertaria con tÌtulos como Èste o otros, todavÌa m·s reciente, como es el caso del estudio de Josep M™ RosellÛ: La vuelta a la naturaleza. El pensamiento naturista hispano (1890-2000): naturismo libertario, trofologÌa, vegetarismo naturista, vegetarismo social y librecultura. Otra aportaciÛn m·s, muy diferente pero en buena medida complementaria, que alumbra sobre otra dimensiÛn de una tradiciÛn que desarrollÛ por estos lares una serie de experiencias cuyo interÈs crece en la medida en que nos cuestionamos no solo el pensamiento dominante, sino tambiÈn unas formas de vida sometidas y alienantes. * La revoluciÛn traicionada. la verdadera historia de Balius y los Amigos de Durruti, Editorial Virus, Barcelona, 2003, 450 p·gs, 19 euros.
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